1 Elabora tu Presupuesto

1.1 PON EN ORDEN TUS FINANZAS

Puntapié inicial para construir tu futuro

En todo en la vida se comienza por algo: “es imposible resolver una raíz cuadrada sin saber sumar o multiplicar”; el manejo de tus finanzas personales no es la excepción. El primer paso para llegar a controlar tu dinero y alcanzar una estabilidad financiera, sin necesidad de ser experto en economía, es elaborar un presupuesto.

El presupuesto es la herramienta que no sólo te ayudará a direccionar tu dinero en forma correcta o a identificar y administrar tus gastos de manera más eficiente, sino a planear y concretar proyectos a futuro.

Elabora tu presupuesto en familia

Dado que la situación financiera en una familia beneficia y afecta a todos los miembros, es importante que el compromiso sea colectivo; de esta manera, cada quien podrá contribuir con la disminución de gastos y estar consciente de que lo que se está haciendo es bueno y mejor aún si se hace en familia. Lo puedes hacer en la periodicidad que más se adecúa a tus necesidades: semanal, mensual o anual.

1.2 POR DÓNDE EMPEZAR

Un presupuesto se puede hacer en una hoja de papel, en la computadora o en los teléfonos celulares. ¡Así de simple es!

Determina tus ingresos y gastos mensuales

Debes incluir todas las entradas de dinero que tengas, inclusive las adicionales, como ser bonos, aguinaldos, intereses de cuentas bancarias y todo tipo de trabajo o ingreso extra; procura no tomar en cuenta los ingresos brutos antes del pago de impuestos, esto aumenta tus recursos en el papel, pero no estarán disponibles a la hora de requerirlos.

Detalla tus gastos mensuales

Aquí se registran todos los gastos familiares. Esta es la lista en donde se tratará de hacer las mayores variaciones.

El punto, de hacer un presupuesto, es ver dónde gastas de más y cómo puedes ahorrar.

  • Al hablar de gastos, siempre están primero los gastos obligatorios, los cuales tienen un monto establecido, como ser hipoteca, pago de colegios o algún otro préstamo bancario.
  • Otros gastos son aquellos en los que se pueden hacer ajustes y reducir el monto pagado; éstos incluyen pagos de servicios (agua, luz, gas, etc.), comida y gasolina, por ejemplo.

Es aconsejable registrar antes los gastos que representan un mayor consumo de los ingresos y terminar registrando los que representan cantidades pequeñas, además de reunirlos por categorías (hogar, educación, mascotas, entretenimiento, etc).

Un consumo moderado y responsable en un par de semanas te mostrará resultados positivos.

Evalúa tu presupuesto

Después de comparar cómo andan tus ingresos en relación a tus gastos, es hora de preguntarse: si mis ingresos cubren todos mis gastos de forma holgada y tranquila?; me sobra dinero, el cuál lo puedo utilizar en nuevos proyectos y/o ahorrar y/o invertir?; estoy satisfecho con mi situación financiera actual?.

Si alguna de las preguntas se responde con un NO, la solución es o generar mayores ingresos o seguir reduciendo los gastos.

Hacer un presupuesto es tener un plan para que los ingresos satisfagan las necesidades de tu familia. El secreto está en la constancia y compromiso de registrar cada boliviano que ingrese o se gaste hasta que el manejo del presupuesto sea algo natural y el fin de mes deje de ser una época a la que no se quiere llegar.

1.3 ¿QUÉ HAGO CON EL DINERO QUE ME SOBRA?

Todos fuimos ahorristas alguna vez

Si de chico tuviste una alcancía o preferiste no gastar tu dinero al instante y guardarlo para poder comprarte otra cosa en el futuro, ¡felicidades! lo que hiciste fue ahorrar. Ahorrar es justamente reservar parte de tu ingreso, destinar un porcentaje de éste para tenerlo a la mano en un futuro.

Sin embargo cuando a tus nueve años ponías plata en tu alcancía, quizás, no estabas consciente de la importancia y madurez de tu acción. Para que un ahorro sea más eficiente y para que continúes motivado de seguir ahorrando, es necesario trazarte objetivos claros a los que esperas llegar.

Por qué gastar hoy si puedo ahorrar para mañana

Ahorrar, como ya sabemos, es una forma de incrementar nuestro patrimonio para usarlo posteriormente. El objetivo que te plantees definirá qué uso tendrán tus ahorros.

Éstos se pueden clasificar en distintos tipos:

  • Ahorro para el consumo. Todos tenemos gustos y necesidades diferentes pero ¿Podemos usar un mismo proceso para obtenerlos? sí: el ahorro. Ya sea que estás ahorrando para un vehículo que te lleve al trabajo cada mañana, una casa con más cuartos para los futuros integrantes de la familia o una merecida vacación, el crear una costumbre de ahorrista te ayudará a llegar a financiar los objetivos que deseas más rápido y organizadamente.
  • Ahorro para emergencia. Así cómo el dinero ahorrado nos puede brindar cosas positivas, también nos puede sacar de momentos difíciles. Perder el trabajo, ser víctima de un robo o contraer una enfermedad nunca son buenas noticias y éstas empeoran si no se está preparado financieramente para contrarrestar estos difíciles momentos. Destinar parte de tus ingresos al ahorro en caso de situaciones de emergencia, es siempre una sabia decisión: “Más vale prevenir que lamentar”.
  • Ahorro para Invertir. Otro uso de los ahorros es el de la inversión. Hay dos maneras de ganar más: trabajando o haciendo que tu dinero trabaje para ti. Si mantienes tus ganancias en tu bolsillo en vez de invertirlas, nunca tendrás más dinero del que tienes guardado.

Ya sea que inviertas en acciones, bonos, fondos de inversión, metales preciosos, bienes raíces, tu propia empresa, o cualquier combinación de los mismos, el objetivo es el mismo: hacer inversiones que generarán más ingresos para ti en el futuro.

Tips para el Ahorro

  • Cuánto Ahorrar. Independientemente de tus ingresos, se debe destinar una parte al ahorro; lo ideal sería separar siempre la misma cantidad, así el monto que uno desea destinar al ahorro deberá ser considerado como un gasto obligatorio cada mes.Es aconsejable destinar al menos un 10% de tus ingresos; en el caso que se tenga un objetivo a corto plazo o una obligación próxima, la cantidad podría variar. Sin embargo, por pequeño que sea el ahorro, el simple hecho de empezar a realizarlo genera un hábito que permitirá el logro de metas y el cumplimiento de necesidades.
  • Dónde ahorrar. Ahorrar en tu alcancía, o en uno de tus cajones, donde nadie pudiera encontrar tu dinero, antes era la mejor opción. Sin embargo, ahora que tienes cantidades más importantes y tu ahorro tiene como objetivo financiar una meta o proyecto, guardar tu dinero en esos lugares no sería lo más aconsejable; están demasiado disponibles, además que existe riesgo de pérdida de poder adquisitivo (inflación). Ten en cuenta los servicios de las entidades financieras ya que éstas te pagan intereses o rendimientos como beneficio por haber depositado tu dinero.

Además…

Ejemplo de presupuesto Familiar

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ERRORES FRECUENTES AL HACER UN PRESUPUESTO

1. Elaborar un presupuesto basándonos sólo en lo ideal y no en lo real

El no incluir ciertos gastos o eliminar abruptamente éstos, sin saber si es realmente posible vivir sin ellos, tendrá como consecuencia un presupuesto que sólo funcione en nuestra imaginación.

2. No tener un objetivo claro para utilizar el excedente de dinero

Sin un objetivo claro y/o motivación, este dinero volverá a incluirse en el gasto mensual normal.

3. No dejar margen para gustos o diversiones

Estar en control de tus finanzas no significa que la vida dependa sólo de ello. La diversión y entretenimiento es un derecho de los seres humanos. Al no tener una cantidad controlada y destinada para este fin, se terminará gastando más de lo debido.

4. Crear un presupuesto y no realizar Cambios

Así como la vida cambia y los eventos se van presentando, el presupuesto debe cambiar también. El nacimiento de un hijo o la pérdida de empleo son factores que harán que el presupuesto se modifique.

5. Esforzarte en cambiar gastos insignificantes

El objetivo es hacer cambios que impactarán significativamente tu vida financiera. Los factores importantes son aquellos a los que se debe prestar mayor atención.

6. ¿Cómo establecer tus Planes Financieros?

  • Clasifica tus proyectos y objetivos de acuerdo al plazo en el que los deseas lograr. Corto Plazo: un año o menos; Mediano Plazo: de uno a tres años; Largo Plazo: más de tres años.
  • Registra qué es lo que quieres lograr, los recursos necesarios para lograrlo y la fecha de realización.
  • Divide la cantidad de dinero que se necesita entre el número de meses que faltan para que se lleve a cabo el objetivo.

Ten en cuenta que esto debe estar reflejado y escrito en tu presupuesto.

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